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lunes, 9 de julio de 2012

V Escuela de Formación de la Juventud Comunista en Extremadura.

El próximo 20, 21 y 22 de julio se celebrará en la localidad pacense de Olivenza la V Escuela de Formación de la Juventud Comunista en Extremadura. También conmemoraremos el 80º Aniversario de la Unión de Juventudes Comunistas de España en Extremadura (1932-2012).



Charlaremos y debatiremos sobre el socialismo científico, el imperialismo, economía política, lucha contra el patriarcado, métodos de organización leninista, cómo actuar en los diferentes frentes: lucha obrera y movimiento estudiantil, etc.

El horario* será el siguiente:
Viernes 20 de julio.
- 17:00 Apertura de la V Escuela de Formación de la UJCE en Extremadura
- 17:30 Saluda del Partido Comunista de Extremadura.
- 18:30 Mesa debate sobre los fundamentos del marxismo-leninismo.

Sábado 21 de julio.
- 10:00 Organización y luchas del movimiento estudiantil. 
- 12:00 Economía política. Crisis capitalista, economía socialista.
- 16:00 Lucha contra el Patriarcado.
- 18:00 Imperialismo y antiimperialismo.
- 20:00 Acto público de IU.

Domingo 22 de julio.
- 10:00 Lucha obrera. Organización sectorial de obreros.
- 12:00 Conmemoración del 80 Aniversario de la Juventud Comunista en Extremadura.
- 16:00 Proyección del documental sobre el 90 Aniversario de la UJCE en el Estado Español.
- 18:00 Despedida.

Si estás interesada/o en asistir, no dudes en ponerte en contacto con nosotras a través del correo electrónico: extremadura@juventudes.org

aprender>>luchar>>vencer
*El horario es susceptible a cambios según la disponibilidad de los ponentes.

miércoles, 22 de junio de 2011

Réquiem por la socialdemocracia

Los comunistas (o anarquistas, o anticapitalistas) no lo somos porque nos guste mucho esa tradición, ni por nostalgia, ni por devoción estética hacia determinados libros, banderas o camisetas, ni por los actos que otros -bajo las mismas ideas que nosotros- llevaran a cabo en el pasado. Tampoco lo somos solamente porque estemos contra la Reforma Laboral, el Plan Bolonia, el Copago o los recortes sociales.

Lo somos porque sufrimos y constatamos esos y otros efectos históricos de una institución, la propiedad privada de los medios de producción, que, a través de mecanismos estructurales implacables, hace desembocar necesariamente a la sociedad en una sociedad de clases; hace desembocar al mundo en un mundo en el que las favelas desnudas se extienden frente a unos rascacielos que, como dice la canción, hacen bella la locura.

Un empresario cualquiera invierte, vuelca una cantidad de capital con la intención de valorizarlo y genera, así, un beneficio. Con ese beneficio invierte de nuevo y se produce una reproducción ampliada de su capital. Con ello, en una dinámica que puede implicar a varias generaciones, se produce una acumulación y una concentración progresivas. Y así, desde que el primer hombre cercó un trozo de tierra, y hasta el surgimiento de la Bolsa, la banca o las grandes corporaciones multinacionales, no asistimos sino a un mero despliegue de las potencialidades de la propiedad capitalista. Basta tirar del hilo de la propiedad privada de los medios de producción para desembocar en las enormes bolsas de pobreza de los países subdesarrollados.

No hablamos de nada extraño, sino de un proceso histórico verificable y evidente para cualquiera que no desee vivir de espaldas a la realidad. Si la tierra no es de todos, es de algunos. Si la tierra es de unos y no de otros, esos otros han de trabajar para esos unos. Naturalmente, esos unos impondrán las condiciones. Por ejemplo, bajo el feudalismo, además de ganar tu sustento, debías trabajar varios días más cada semana para sustentar el lujo de tu señor feudal. Era pura libertad: o lo aceptabas, o te morías. Bajo el capitalismo, también has de trabajar varias horas al día para enriquecer a tu patrón. Es pura libertad: o lo aceptas, o te mueres. El patrón te vende lo que produces por más dinero del que te pagó como salario por producirlo. Si trabajaras únicamente para sustentarte a ti mismo (y no varias horas más para sustentar la opulencia del empresario de turno), entonces no existiría beneficio empresarial y la existencia del patrón sería aún más absurda de lo que ya es. 

El capital se va acumulando, se va expandiendo, pasa del campo a la ciudad, monta nuevas empresas, acaba deslocalizándose y yéndose a un país del Tercer Mundo donde (guerra preventiva o dictadura amiga mediante) podrá pagar salarios más bajos; con ello derrota a la competencia, invierte en Bolsa, y lo que sigue. La propiedad es imparable. 

Además, controlando todos los medios de comunicación (que en su mayoría también son empresas, o bien dependen de la financiación por medio de una publicidad que, cómo no, pagan las empresas), la propiedad garantiza su hegemonía ideológica y, hablando en plata, la victoria electoral de candidaturas políticas a su servicio.

He aquí que los propietarios, al practicar una dictadura económica y, en consecuencia, una dictadura ideológica, pueden permitir así cierta democracia política. De todos modos, pocos votarán contra ellos. Aunque, si los mecanismos de manipulación mediática fallan (si los proletarios se dan cuenta de que su situación es la consecuencia directa e inevitable de la riqueza del propietario), siempre pueden recurrir al pinochetazo, al golpe de Estado militar, como demuestra toda la experiencia histórica del siglo XX.
Por eso, el comunismo no dice lo que dice porque quiera “ser más radical”, o por originalidad o pureza ideológicas, sino porque sólo un mundo en el que la banca y los sectores estratégicos de la economía sean públicos (y no privados) será un mundo mínimamente digno, decente o razonable. 

Los comunistas sí tenemos programa mínimo. Protestamos contra la Reforma Laboral, contra Bolonia, contra el Copago, contra los recortes sociales. Es el reformista, el socialdemócrata, el que carece de programa máximo (y el que propone un programa mínimo imposible en una época en la que el capital está globalizado y es, por tanto, capaz de deslocalizarse al menor obstáculo). Es el socialdemócrata el que cree que, más allá de la protesta contra determinadas consecuencias puntuales de la propiedad capitalista (protesta de la que los comunistas, naturalmente, participamos), las causas de dichas consecuencias son algo sagrado, intocable e incuestionable, de lo que ni siquiera debe hablarse. Y es el socialdemócrata el que, al defender la propiedad capitalista, no aplaca sus dos consecuencias más graves y directas: la dictadura económica (que desemboca en una realidad con clases sociales, “Tercer Mundo”, banca, Bolsa) y la hegemonía ideológica del capitalismo (sustentada en el control de los medios de comunicación).

El socialdemócrata, además, acepta la falacia del Estado como árbitro neutral “por encima de las clases” y cultiva, en consecuencia, una ideología que rechaza la violencia “terrorista” del oprimido, a la vez que justifica el monopolio de la violencia por parte del Estado, sus armas y sus fuerzas policiales (aunque, en un alarde de groucho-marxismo, más de un “anti-violento” diga reivindicar la figura Ernesto “Che” Guevara). Porque carece de estrategia de poder: únicamente aspira a gestionar unas instituciones gubernamentales cada vez más alejadas del poder fáctico, desde las escasas cuotas que pueda conseguir en las elecciones. 

El comunista, en cambio, considera que dichas instituciones presuntamente “democráticas” son por completo ilegítimas, pero no por ningún rasgo “formal” que posean, sino por dimanar de una hegemonía sustentada en la propiedad capitalista, cuya aplastante superioridad en cuanto a financiación y medios de comunicación supone, literalmente, una trampa legal que amaña el proceso electoral.

Así, el socialdemócrata está condenado a vivir como una especie de Sísifo electoral. Perderá todas las elecciones y seguirá sin comprender por qué sucede tal cosa, cuando propone las políticas más razonables y beneficiosas para la mayoría. Si alguna vez gana las elecciones, o bien se verá obligado a desmantelar el “Estado del bienestar” que decía defender, o bien –donde se niegue a hacer eso- sufrirá un golpe de Estado (del Estado que quiso gestionar, en lugar de demolerlo para construir otro nuevo). Incluso en los lugares excepcionales donde la socialdemocracia pueda poner en práctica sus propuestas (como Suecia), acabará siendo derrotada por la globalización capitalista, es decir, por la lógica de la competencia capitalista a nivel internacional, que acaba imponiendo ritmos, tiempos de trabajo, productividades y tasas de ganancia incompatibles con el “Estado del bienestar”, obligando o bien a desmantelarlo o bien a romper con el capitalismo. Y sin embargo, el socialdemócrata seguirá empeñado en rechazar esta segunda opción, defendiendo dicho sistema económico y tratando, siempre en vano, de gestionarlo o reformarlo, por puro dogmatismo ideológico.

Justo ahora, cuando la socialdemocracia ha sido derrotada en todo el mundo, quedando patente su incapacidad para domesticar y contener el cáncer capitalista, sorprende más todavía que sus ideas ganen fuerza, incluso entre viejos revolucionarios cubanos o venezolanos, franceses o nepalíes, españoles o vascos. Como también sorprende que, justo ahora, vengan a hablarnos de la economía planificada como de algo “anticuado”, cuando además, evidentemente, el mercado es mucho más antiguo (y anticuado) que la planificación. Y como también sorprende que muchos se hagan “los suecos” (nunca mejor dicho) mientras el triste espectáculo de la restauración capitalista en China nos demuestra a qué conduce ese oxímoron que denominan “socialismo de mercado”.

viernes, 1 de abril de 2011

Lucha armada comunista en la India de hoy

En la India existe una guerrilla de tendencia maoísta, que controla más de 600 distritos y unas 18 provincias. Esa guerrilla combate desde los años 70. 
Duramente reprimida, se ha reactivado poderosamente durante los ultimos años. Por esa razón, para la burguesía mundial no existe. 

Para tratar de sortear ese silencio, se ha editado un libro en castellano que trata la historia de los comunistas indios que desarrollan la lucha armada en aquel país, como vía para la toma del poder, pues es el único lenguaje que entiende el imperialismo.

miércoles, 16 de febrero de 2011

75 años del triunfo del Frente Popular

 Hace ahora 75 años, el 16 de febrero de 1936, la candidatura unitaria de izquierdas conocida como Bloque Popular obtenía un resonante –aunque ajustado en votos- triunfo electoral en nuestro país. En realidad, no pasaba de ser entonces una coalición heterogénea, unida por la voluntad de restañar, mediante la amnistía, las heridas de la represión posterior a Octubre de 1934, y de subsanar los destrozos de dos años largos de gobierno derechista (el “bienio negro”).
Por su programa moderado y las fuerzas que lo encabezaban, el pacto del luego denominado Frente Popular parecía poco más que una tímida reedición de la conjunción republicano-socialista que había gobernado España en 1931-1933. Los errores e insuficiencias de esta coalición reformadora y la acción desestabilizadora de la derecha condujeron a su derrota en las urnas y a la formación de una nueva mayoría parlamentaria, articulada en torno a los Radicales de Lerroux y al partido católico (la CEDA). Se abría así una etapa de “rectificación” que, pieza a pieza, desmontaba las modestas reformas anteriores, restauraba privilegios que la República había ido erradicando y sembraba el camino –según percibían las izquierdas –para el establecimiento de uno de esos regímenes autoritarios y anti-obreros que, en la Europa de los años 30, tenían en los fascismos su más directa inspiración.

La respuesta a esta “desnaturalización” de la República propició el voluntarismo heroico de Octubre. Tras su inevitable fracaso, la reacción de las fuerzas obreras y republicanas de izquierda permitió ir hilvanando un “tejido frentepopulista” que conduciría al triunfo electoral.

Hay que decir que lo que surge en febrero de 1936 no es aún propiamente un frente popular. De hecho, sólo el PCE defendía entonces la necesidad de una alianza antifascista amplia y estable, con su núcleo en el pacto entre socialistas y comunistas. Pero las tesis del PCE, grupo todavía débil, no podían prevalecer pese a que constituían, en puridad, la propuesta más razonable.

Debemos recordar, asimismo, que la idea de los frentes populares se abre paso desde 1934 y se formula y aprueba en el VII Congreso de la Internacional Comunista, en el verano de 1935. Que viene a reemplazar a la sectaria y desastrosa táctica de “clase contra clase” prevaleciente entre 1928 y 1934. 

La política frentepopulista, surgida en cierto modo con sentido defensivo, poseía sin embargo amplias virtualidades. Permitió, por ejemplo, la conversión de los partidos comunistas en auténticas fuerzas “nacionales”, y una valoración de la democracia que, por vez primera, iba más allá de lo meramente circunstancial o instrumental. En términos estratégicos, suponía la constatación de que el “asalto” al Estado burgués debía ser sustituido por el “asedio”, en la perspectiva de encontrar una vía realista para avanzar. Democracia, socialismo, y vastas alianzas se conjugaban así en una propuesta bastante abierta, no exenta de indeterminaciones, pero tremendamente innovadora. Como fórmula electoral, tuvo efectos limitados, salvo en Francia y sobre todo en España, donde la movilización y las esperanzas que suscitó desbordaban con mucho la modestia del programa. Pero la resistencia antifascista de los años siguientes y los “frentes nacionales” que llevan su sello, configuran la etapa más preñada de expectativas de toda la historia de la izquierda y el movimiento revolucionario del siglo XX. Por eso el antifascismo es hoy tan denostado por los adalides del neoliberalismo; por eso sigue conservando un papel central en la memoria colectiva popular.
 
El frente popular en general y su versión española constituyen experiencias plagadas de enseñanzas sobre cuestiones tales como la necesidad de articular la lucha por las libertades y transformación social, o de construir bloques de progreso, o acerca del papel de la movilización social. Y éstos siguen siendo, en definitiva, los grandes retos, en el siglo XXI, para una izquierda transformadora no claudicante, que no se limite a revisitar mimeticamente las vías muertas del pasado, y que a la vez no se refugie en el resistencialismo idealista o la estética martirial. 

lunes, 14 de febrero de 2011

Por qué, pese a todo, debemos seguir trabajando en los sindicatos reformistas

Las y los comunistas ya veníamos acarreando desde hace tiempo decepciones en lo que respecta a nuestro trabajo en nuestro referente sindical, Comisiones Obreras, por varias razones: estructuras burocratizadas, bajo nivel reivindicativo, cúpulas sindicales pactistas y sumisas al Gobierno de turno etc. Sin embargo, la reciente firma del Pacto sobre las Pensiones, que abandona a su suerte a generaciones enteras de trabajadores y trabajadoras, y abre una peligrosa Caja de Pandora, ha supuesto un duro mazazo para todos.

Es en estos momentos cuando debemos recurrir a nuestras bases teóricas y a nuestra razón, para no abandonar este frente guiados por nuestros impulsos, acabando arrinconados en otros espacios más radicales, pero alejados de la clase trabajadora. Porque no podemos olvidar que, pese a su infinidad de errores, CCOO con su millón doscientos mil afiliados, es el sindicato más grande del Estado, y por lo tanto, la mejor manera de hacer llegar nuestro mensaje a la clase trabajadora.

Hace ya unos cuantos años, en el V Congreso de la Internacional Comunista, nuestros camaradas ya debatían sobre este aspecto debido a la importante fuga de cuadros comunista de los sindicatos reformistas. Sin embargo, se dieron cuenta de que al hacer esto estaban dejando sin referente ideológico a miles de obreros, abandonándolos a merced del pensamiento anti-revolucionario. “Los obreros se liberarán de las ilusiones reformistas en la medida en que los comunistas sepan desempeñar el papel protagonista en los combates económicos de la clase obrera”, concluyeron en sus documentos.
 
Pero algunos años antes, V.I. Lenin ya había escrito muy acertadamente sobre este tema en su libro “La enfermedad infantil del Izquierdismo en el Comunismo”, del cual bebió posteriormente la Komintern para elaborar su programa sindical. Lo dijo claramente, sin rodeos: “No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas [políticamente] a la influencia de los líderes reaccionarios...”. Precisamente es mediante el contacto y la interacción con las masas como las y los comunistas difundimos nuestras ideas, y hay que saber aguantar “las dificultades, las zancadillas, los insultos, los ataques […] y trabajar obligatoriamente allí donde esté la masa” para que ésta oiga nuestro mensaje.

El mejor comunista no es aquel que lanza las consignas más incendiarias mientras milita en la organización más pura, aunque esto le obligue a estar prácticamente aislado. Ser comunista significa analizar la realidad, saber con qué herramientas se cuenta, y luego utilizarlas por encima de cualquier sentimentalismo.

El Sindicato es el reflejo de la clase obrera del momento. Y por supuesto que a todos nos gustaba más el Sindicato del gran Marcelino Camacho, pero la conciencia de clase y su combatividad en aquella época eran las que eran, no se acercan en nada a las que existen actualmente, con una dirección sindical sumisa, pactista, burocratizada, que firma pactos aberrantes y que es el fiel reflejo de la clase obrera que existe ahora: una clase sin conciencia de serlo, desmotivada, despolitizada y cortoplacista, embuída en unas dinámicas sociales y políticas asumidas como 'naturales'. Sin embargo, el militante comunista no puede ni debe refugiarse en 'la pureza del espíritu revolucionario' y negarse a trabajar en estos frentes, creando o trabajando en sindicatos muy puros, muy consecuentes, pero alejados de la clase obrera.

No debemos tolerar estos ataques a los derechos de los trabajadores, por supuesto, pero tampoco podemos abandonar nuestra mejor herramienta en las manos de los poderosos.

Artículo del Colectivo de Obreros y Obreras "Rosario Sánchez La Dinamitera" de la UJCE-Aragón

lunes, 31 de enero de 2011

Entrevista a Stalin por H.G. Wells en 1934

Diálogo entre dos mundos:

H.G. Wells entrevista a Stalin (1934)

Como muy pocos testimonios, de los que actualmente llamaríamos mediáticos, la entrevista que le realizara el escritor H. G. Wells a José Stalin en 1934, refleja el océano de distancia entre un pensamiento "progresista", "comprensivo" y "abierto", pero amortajado por una profunda e inevitable ideología de clase que lo atraviesa argumentalmente de punta a punta, y la visión marxista ortodoxa de la historia, desde un líder -más tarde cuestionado y hasta descalificado por amplios sectores del propio campo socialista- pero impecablemente lúcido en este punto.

Atravesado por una ideología clasista -diferente a la de Wells, como es obvio- José Stalin no pretende "contemporaneizar", "salvar las diferencias" ni hacer gala de ninguna "amplitud de criterio", sino poner en negro sobre blanco las cuestiones más elementales de la visión marxista de la historia y marcar los puntos sobre la íes sobre el inevitable fracaso del capitalismo.

Aclaremos sin prejuzgar que el diálogo-reportaje se produce en el año 1934. Algunos dirán que la historia -fukuyamamente hablando- ha dado la razón al capitalismo y no al socialismo defendido por Stalin. A ello respondemos que es preciso mirar y escuchar con ojos y oídos bien marxistas. Algo bastante difícil cuando se está en el encierro del armario capitalista, como le pasaba a Wells y les (nos) pasa a tantos "intelectuales" occidentales.

domingo, 30 de enero de 2011

Visita del Comité Central a nuestro colectivo

Ayer, sábado 29 de enero, dos representantes del Comité Central de la Unión de Juventudes Comunistas de España vinieron a visitar nuestro colectivo. El Camarada León (Secretario General de la Organización) y el Camarada Álvaro (Secretario de Expansión territorial) llegaron a nuestra sede, la Molineta, junto a dos secretarios del Comité Regional y una camarada del Coletivo Alejo Mena de Cáceres.

En una reunión de poco menos de dos horas, tratamos temas tan diversos como la reconstitución del Comité Regional, en el que nuestro colectivo, al igual que todos los demás de Extremadura deberán aportar a algún militante para integrar el nuevo Comité Regional. El Camarada León nos ha pedido que inmediatamente nos pongamos a trabajar en la redacción de enmiendas y documentos para tratarlos en el Congreso de Vuelta del Regional. Donde deberemos ejercer la crítica y autocrítica en nuestro colectivo, en el Comité Regional y en el Comité Central, con el fin de mejorar la situación de la Organización en Extremadura.

El Comité Central nos ha propuesto que hagamos un análisis profundo sobre la realidad de nuestro colectivo y no dudemos en pedir ayuda tanto en el plano económico, logístico o humano a Madrid para fortalecernos y expandirnos por el territorio.

Estuvimos hablando de las nuevas campañas de agitación, del movimiento estudiantil y obrero, de los últimos acontecimientos en el Magreb. Otra de los temas principales fue la crítica y la autocrítica con respecto a Comisiones Obreras y sus nuevos pactos con el Gobierno.

Una jornada muy interesante y productiva.

¡¡¡Juventud Comunista, Marxista-Leninista!!!

miércoles, 5 de enero de 2011

Las 40 Normas Básicas del Anticomunismo

1. Insistir constantemente en que el marxismo está desacreditado, obsoleto y totalmente muerto y enterrado. Entonces prosiga en la construcción de una lucrativa carrera para superar esta teoría supuestamente ‘muerta’ durante el resto de su vida laboral.
2. Recuerde, cualquier muerte no natural que ocurra bajo un régimen ‘comunista’ es atribuible exclusivamente a los líderes de Estado, también lo es al marxismo como ideología. Ignore las muertes ocurridas por la misma razón en Estados no socialistas.
3. Comunismo y marxismo son lo que usted quiera que sea. Siéntase con la voluntad para etiquetar países, movimientos y regímenes de ‘comunistas’ independientemente de sus objetivos reales, ideología adoptada, relaciones diplomáticas, políticas económicas o relaciones de propiedad.
4. Si hubiese un conflicto en el que se viesen envueltos los comunistas, todos los muertos y consecuencias posteriores al enfrentamiento serán culpa de los comunistas. Tenga cuidado al aplicar esto a la Segunda Guerra Mundial. Movimientos fascistas que lucharon contra los soviéticos o partisanos comunistas fueron buenos, pero trate de no alabar abiertamente a la Alemania nazi. Deje esto para conversaciones particulares si lo desea.
5. Usted decide lo que el marxismo “realmente significa” y quiénes fueron los verdaderos representantes del comunismo. Simule interés por Trotski por perder, de alguna manera, el poder en manos de Stalin, aunque usted lo odie también.

miércoles, 13 de octubre de 2010

I Escuela de formación, Manifiesto del Partido Comunista

Una de las tareas más importante de todo comunista es formarse constantemente, nunca se termina de aprender cosas sobre el Socialismo, y eso es algo que, sobre todo los jóvenes, debemos tener muy en cuenta. Algo realmente imprescindible es conocer perfectamente la ideología que defendemos, en este caso el marxismo-leninismo.
La UJCE nos consideramos una escuela de comunistas, y como tal debemos comportarnos. Para esta tarea organizaremos pequeñas "escuelas de formación", a la que todos los ribereños y todas las ribereñas estáis invitados. Estas escuelas se pueden dividir en tres partes esenciales:

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