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viernes, 1 de junio de 2012

El oportunismo descarado del PSOE [Opinión]


Ya casi todos los trabajadores y trabajadoras de este país conocen la naturaleza y el comportamiento del PSOE, pero por si aún queda algún despistado, vamos a intentar poner dos ejemplos claros y recientes de su falta de moral y su demagogia oportunista.

El primero, es el caso de los “reajustes” de los Puntos de Atención Continuada (PAC), que en Extremadura se saldará con el cierre de casi una veintena de centros de urgencias y la agrupación de facultativos para reducir las consultas a dos o tres días por semana en al menos 30 municipios. Pues bien, cualquier persona con un mínimo de memoria recordará que el pasado verano el PSOE pactó con el PP un golpe de Estado institucional que consistía en un reformazo de la Constitución para poner un techo al déficit de gasto de las administraciones públicas. Que en román paladino quiere decir que por ley el Estado se verá obligado a pagar antes la deuda contraída con las entidades privadas (bancos y demás organismos financieros) que sufragar los gastos sociales (léase Educación, Sanidad, Dependencia, etc.). Es decir, que antes de pagar los gastos que genera la Sanidad en este caso, hay que pagar la deuda de los especuladores y banqueros. De aquellos barros estos lodos, los recortes sanitarios en Extremadura no vienen únicamente por obra y gracia del PP, sino que el PSOE con su reforma de la Constitución es tanto o más responsable que el PP de este ataque contra la clase trabajadora extremeña. Sin embargo, como están en la oposición parlamentaria, en una muestra más de cinismo e hipocresía, se están haciendo pasar por los defensores de la Sanidad creando supuestas “plataformas ciudadanas” deprisa y corriendo que no son más que chiringuitos controlados por ellos mismos y donde la participación ciudadana es anecdótica, ya que las decisiones son tomadas por el aparato del partido o de su sindicato, UGT. ¿Por qué hace menos de un año vendieron la Sanidad a los bancos y ahora hasta organizan manifestaciones para supuestamente defenderla? La respuesta es simple, el oportunismo característico de este partido desde el Congreso de Suresnes. Saben que ellos son tan culpables como el que más de que la crisis del sistema capitalista la estén pagando las capas populares de la sociedad, pero en la oposición pueden hacerse los progres para captar votos y seguir funcionando como una empresa de colocación.

El segundo caso, también de rabiosa actualidad, es el del IBI de la Iglesia. Como creo que éste está bastante claro, me extenderé menos. El PSOE después de haber gobernado durante 23 años y haber dado a la Iglesia todos los privilegios que han querido y más, ahora en la oposición sacan su vena progre y piden que los edificios que pertenecen a la Iglesia paguen el IBI, ¿no han tenido tiempo de hacerlo ellos? Recordemos que durante el último mandato de Zapatero, la Iglesia ha recibido muchos más fondos públicos que durante el gobierno de Aznar. Se cifran en torno a los 10.000 millones de euros por año. ¿A quién pretenden engañar?
Como estos ejemplos existen decenas, pero creo que queda bastante claro a dónde quiero llegar, así que lo dejo a interpretación de cada uno.

Autor: militante de la Juventud Comunista. 

viernes, 6 de abril de 2012

Sobre las "izquierdas"

En estos tiempos se utiliza y se va a utilizar mucho el término "izquierdas". Se va a hablar del diálogo entre las fuerzas de la izquierda, de la creación de una coalición de izquierdas, de un bloque de izquierdas que frene a la derecha, de los partidos de la izquierda, de los votantes de la izquierda, etc.
Este término tan ambiguo, tan abstracto, tan a merced de la retórica de los oportunistas más infames y los voceros progres del régimen, es un arma en manos de la oligarquía político-mediática para rebajar la calidad científica de los debates políticos, para que las trabajadoras nos perdamos en una maraña de abstracciones filosóficas y de vulgares maniobras de tetris, encajando colores y formas que se dibujan en nuestra cabeza pero que andan lejos de la realidad.

Ante estas viles maniobras para salvar el culo a los que llevan la careta "gafapasta" del sistema, a esa "izquierda de coderas y camisa de cuadros", a esa izquierda de la guerra de Libia, de la reforma laboral y del pensionazo, a ese otro sector de la izquierda que sueña con jugar a la política de los grandes arrancando cuatro concesiones y cediendo todo lo demás. A toda esa morralla, los comunistas debemos oponer un término mucho más científico y que funcione como una auténtica herramienta de análisis material de todas las acciones de todos los grupos políticos, debemos oponer la terminología "de clase".

Debemos exigir, al partido que sea, se denomine de izquierdas, de derechas o de su puto padre, que haga una política de clase, que ni una sola concesión a la banca y al mercado, que Andalucía solo puede poner sus esperanzas en un gobierno que legisle única y exclusivamente a favor de la clase trabajadora.
Si los comunistas entramos en las instituciones es para dinamitar el capitalismo y bloquear sus lógicas, no para tunearlo, mejorarlo o humanizarlo. Si no podemos cumplir con nuestras tareas en las instituciones de gobiernos, lo hacemos desde la oposición parlamentaria y fundamentalmente desde la oposición real en las calles.

Manuel de Elías es secretario político de la Juventud Comunista en Sevilla

martes, 6 de septiembre de 2011

Agonía del capitalismo, el fin del Estado de bienestar. [Artículo de opinión]

Expertos, analistas, tertulianos, economistas, nadie sabe qué sucederá con la situación económica. El capitalismo está a punto de colapsar, ya sólo puede dar coletazos durante unos cuantos años más, alargando su agonía y expoliando lo poco que nos queda a los trabajadores mediante recortes sociales y laborales y mediante guerras imperialistas. Lo cierto es que ni ajustes, ni compra de deuda por el BCE, ni reformas constitucionales van a resucitar un cadáver llamado capitalismo.

Deséchese toda falsa esperanza de reconstruirlo. Ya no hay territorio socialdemócrata al que retroceder de nuevo para protegerse. Keynes ha sido asesinado por los capitalistas y enterrado por sus servidores políticos, en la Constitución ya han sido prohibidas sus políticas, que daba cierto carácter progresista al capitalismo para hacerlo menos inhóspito a la clase trabajadora. 

Además, en el hipotético caso de que se superase esta crisis del sistema ¿qué empujaría a la clase dominante a volver a reconstruir el Estado de Bienestar que ellos mismos han destruido? No hay que olvidar que el denominado Estado de Bienestar fue creado por las democracias burguesas para paliar las contradicciones de clase y el espíritu revolucionario que aparecía en todo el mundo por el triunfo de los Estados Obreros en el Este. Los trabajadores veían en la URSS un Estado que había conseguido eliminar la explotación del hombre por el hombre con la abolición de las clases sociales, que había conseguido dar pan, Educación, Sanidad, protección social, dignidad y Democracia Obrera a todos los trabajadores de estas repúblicas. Las democracias occidentales sabían que las experiencias revolucionarias leninistas eran reproducibles en sus países y tuvieron que tratar de competir con el socialismo real para mantener sus privilegios, así que decidieron repartir las migajas del pastel entre la clase trabajadora en forma de servicios públicos más o menos eficientes, llamado Estado de Bienestar, con el fin de aplacar el torrente de conciencia de clase y todo conato de revolución entre las masas obreras, con el cínico mensaje de que la cooperación y convivencia entre clases sociales era posible. 
 
Ahora no existe un sistema que pueda plantarle cara al capitalismo y la conciencia de clase brilla por su ausencia, ¿qué empuja a este sistema a volver a repartir las migajas entre los trabajadores? Nada. Actualmente, la correlación de fuerzas está a favor del capitalismo y la posibilidad de una revolución es todavía bastante tímida, ellos cuentan con el monopolio de la violencia en forma de Ejército y Fuerzas del Orden que no dudarían en sofocar las revueltas con todo crudeza como hemos visto otras veces; ellos cuentan con los medios de producción y con los medios de comunicación, que posiblemente sea el factor más importante, ya que mediante la monopolización de la información que llega a los hogares consiguen alienar y reproducir la ideología de la clase dominante, impidiendo que los trabajadores entiendan que ellos son los que mueven el mundo, y que ellos son los únicos que pueden mantener o derribar éste o cualquier sistema. 
 
El Estado de Bienestar es historia, el capitalismo de rostro humano siempre fue una falacia, la situación para la clase trabajadora no va a volver a mejorar en el capitalismo, sólo le queda seguir pauperizándose y precarizándose para que los poderosos puedan seguir repartiéndose los dividendos, creer lo contrario es ser muy ingenuo. Ya no funcionará la socialdemocracia ni las reformas, el liberalismo ha calado hasta los huesos del Estado sin marcha atrás.
Como he leído en el artículo de jmálvarez, que me ha servido para escribir éste, dicen que en México no hay paro porque nadie trabaja, lo cual significa que la gente sobrevive por su cuenta, como puede. En España no tardaremos mucho en llegar a esa situación, entonces la cuestión será: ¿sobrevivir o sumarse a las filas de los revolucionarios anticapitalistas? Usted tiene la palabra. 

martes, 9 de agosto de 2011

El Final del Régimen de la 2º Restauración Monárquica



Desde el año 1874 al 1923 vivimos un periodo histórico llamada Restauración Monárquica, este periodo se caracterizó por una cierta estabilidad institucional, y la consolidación del modelo liberal en el Estado Español. En esta etapa empezaron a surgir los primeros movimientos obreros debido a la explotación y opresión  que sufría el pueblo español a manos de los dos principales partidos.

Este periodo "democrático" se basaba en una alternancia de dos grandes partidos. El Conservador y el Liberal, el de Cánovas y el de Sagasta. Ambos partidos defendían la monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del Estado liberal (capitalista), unitario y centralista. Eran claramente dos partidos burgueses que gobernaban para la burguesía. Hacían cambios para que todo siguiese igual, realmente eran lo mismo. Los conservadores se mostraban más proclives al inmovilismo político y a la defensa de la Iglesia y del orden social, mientras los liberales estaban más inclinados a un mínimo reformismo de carácter progresista y laico. Pero, en la práctica, la actuación de ambos partidos en el poder no difería mucho, al existir un acuerdo tácito de no promulgar nunca una ley que forzase al otro partido a derogarla cuando regresase al gobierno.
 

El pueblo español nunca se benefició en este periodo. Los partidos burgueses no satisfacían las reclamaciones del pueblo y se iban intercambiando los gobiernos para simular una falsa democracia donde siempre ganaban los mismos, existía una alternancia regular, de este modo, cuando el partido en el gobierno sufría un proceso de desgaste político y perdía confianza de las Cortes, se preparaban unas nuevas elecciones que eran manipuladas valiéndose de la influencia y el poder económico de determinados individuos sobre la sociedad (caciquismo).
 
Conforme fue avanzando el periodo surgieron los primeros movimientos obreros, los socialistas que se agruparon en torno al PSOE y su sindicato UGT que defendía la lucha la pacífica y la participación en las elecciones para tomar el poder, aunque no descartaba la vía revolucionaria; y el movimiento anarquista agrupado en torno a la Federación de Trabajadores de la Región Española, aunque posteriormente la CNT se convirtió en el referente anarquista. También surgieron los primeros partidos republicanos y los movimientos nacionalistas fueron tomando auge ante el carácter centralista de este periodo. Según iban aumentandon los movimientos obreros y de oposición al sistema, aumentaba la represión sistemática del Estado: pistolerismo, Ley Marcial, etc.


Debido a la creciente inestabilidad política, las crisis que atravesaba este sistema, la desconfianza del pueblo, el auge de las fuerzas obreras, nacionalistas y republicanas. El General Primo de Rivera con el apoyo del Ejército, de la burguesía y del rey Alfonso XIII de Borbón, toma el poder. Esta dictadura sólo obtuvo oposición por parte de los sindicatos obreros y los partidos republicanos que fueron reprimidos y censurados por la fuerza.

A partir de esto se creó la Unión Patriótica, partido que en la práctica era la unión de las fuerzas burguesas de los  partidos dominantes del régimen anterior. Como muchas otras veces, el auge obrero fue aplastado por el fascismo con el apoyo de la burguesía y los antiguos "demócratas".

¿Adónde quiero ir con esto, señores? A que la Historia se repite...

Esta falsa democracia en la que llevamos viviendo algo más de 30 años no es más que una 2º Restauración Monárquica. Dos grandes partidos burgueses que para nada cuestionan el sistema se tornan el poder y ninguno gobierna para el pueblo, sino para los intereses del capital sostenidos en un Estado monárquico liberal, legitimados por una Constitución supuestamente democrática que en la práctica no se cumple. Pero al igual que acabó la 1º Restauración, el fin de la 2º está cerca.

Los movimientos populares están despertando ante la dictadura del capital reclamando una regeneración Política-Democrática y justicia social. ¿Y qué hacen los dos grandes? ¿El PSOE y el PP, Cánovas y Sagasta? ¡Nada!, siguen gobernando para los beneficios del gran capital. Dice el dicho que miremos nuestro pasado para comprobar nuestro futuro. Es posible una nueva "Unión Patriótica", una dictadura sin máscara, la burguesía en sus periodos de crisis siempre ha acabado aboliendo la democracia cuando la situación se les iba de las manos, pasó con el Frente Popular, con el gobierno de Allende y en muchas ocasiones más a lo largo de la Historia. Por desgracia, esta "Unión Patriótica" para salvaguardar los intereses de la burguesía en contra de los intereses del pueblo es posible y ya nos lo están anunciando para que nos vayamos concienciando. Analicemos la situación:

José Bono pide una unión "patriótica" entre PP y PSOE
http://www.diariodesevilla.es/article/espana/1036766/jose/bono/pide/una/union/patriotica/entre/pp/y/psoe.html
 
Vara también pide ya un pacto PSOE-PP: 'Estamos obligados a encontrarnos'
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/08/07/espana/1312712464.html

Quien crea que esto es algo imposible o se ruborice por escuchar esto, sólo tiene que ir a las actas del Congreso y ver lo que han aprobado en la última legislatura entre los dos grandes partidos, entre otras muchas cosas:


  • A la ley sinde
  • A la eliminación de derechos sociales
  • A trabajar hasta los 67
  • A la guerra de Libia
  • A la primera reforma laboral (Junio 2010)
  • A la segunda reforma laboral (Junio 2011)
  • A aceptar el pago a los bancos, cuando podían negarse
  • A pagar 9000 millones de euros a la iglesia todos los años
  • A pagar 17000 millones de euros a empresas de armas y al Ejército todos los años
  • Al Plan Bolonia (Mercantilización de las universidades públicas)
  • A subirse el sueldo 
  • A ligar los salarios a la "productividad"
  • A aceptar el Pacto del Euro

Como podemos ver, esto es la clara realidad de que la Historia se repite, nos están metiendo por vena la verdadera cara de este Estado, en nuestras manos está el no caer en los mismos engaños. En no caer en la dictadura abierta del capital, con cada vez menos libertades Democrático-Burguesas, como se ha demostrado con la represión de movimientos pacíficos del 15M, en la censura con la detención del periodista Gorka Ramos mientras cubría la represión de la Policia contra los manifestantes del 15M, represión y montajes policiales hacia Comunistas como hemos tratado en este blog y un largo etc. Los burgueses tienen miedo, eso está claro, y harán lo que sea para conservar sus privilegios. Sólo nosotros con nuestra lucha podremos evitar esto, aún estamos a tiempo, movilicémonos.

Luchemos y creemos poder popular. Por la revolución Socialista y la 3º Republica

No a la dictadura del Capital

Autor: Jorge
"Bolshevist" con la inestimable colaboración del camarada Juan Pablo "Gagarin", miembros de la UJCE. 
Blog de la UJCE en Orellana 

miércoles, 22 de junio de 2011

Réquiem por la socialdemocracia

Los comunistas (o anarquistas, o anticapitalistas) no lo somos porque nos guste mucho esa tradición, ni por nostalgia, ni por devoción estética hacia determinados libros, banderas o camisetas, ni por los actos que otros -bajo las mismas ideas que nosotros- llevaran a cabo en el pasado. Tampoco lo somos solamente porque estemos contra la Reforma Laboral, el Plan Bolonia, el Copago o los recortes sociales.

Lo somos porque sufrimos y constatamos esos y otros efectos históricos de una institución, la propiedad privada de los medios de producción, que, a través de mecanismos estructurales implacables, hace desembocar necesariamente a la sociedad en una sociedad de clases; hace desembocar al mundo en un mundo en el que las favelas desnudas se extienden frente a unos rascacielos que, como dice la canción, hacen bella la locura.

Un empresario cualquiera invierte, vuelca una cantidad de capital con la intención de valorizarlo y genera, así, un beneficio. Con ese beneficio invierte de nuevo y se produce una reproducción ampliada de su capital. Con ello, en una dinámica que puede implicar a varias generaciones, se produce una acumulación y una concentración progresivas. Y así, desde que el primer hombre cercó un trozo de tierra, y hasta el surgimiento de la Bolsa, la banca o las grandes corporaciones multinacionales, no asistimos sino a un mero despliegue de las potencialidades de la propiedad capitalista. Basta tirar del hilo de la propiedad privada de los medios de producción para desembocar en las enormes bolsas de pobreza de los países subdesarrollados.

No hablamos de nada extraño, sino de un proceso histórico verificable y evidente para cualquiera que no desee vivir de espaldas a la realidad. Si la tierra no es de todos, es de algunos. Si la tierra es de unos y no de otros, esos otros han de trabajar para esos unos. Naturalmente, esos unos impondrán las condiciones. Por ejemplo, bajo el feudalismo, además de ganar tu sustento, debías trabajar varios días más cada semana para sustentar el lujo de tu señor feudal. Era pura libertad: o lo aceptabas, o te morías. Bajo el capitalismo, también has de trabajar varias horas al día para enriquecer a tu patrón. Es pura libertad: o lo aceptas, o te mueres. El patrón te vende lo que produces por más dinero del que te pagó como salario por producirlo. Si trabajaras únicamente para sustentarte a ti mismo (y no varias horas más para sustentar la opulencia del empresario de turno), entonces no existiría beneficio empresarial y la existencia del patrón sería aún más absurda de lo que ya es. 

El capital se va acumulando, se va expandiendo, pasa del campo a la ciudad, monta nuevas empresas, acaba deslocalizándose y yéndose a un país del Tercer Mundo donde (guerra preventiva o dictadura amiga mediante) podrá pagar salarios más bajos; con ello derrota a la competencia, invierte en Bolsa, y lo que sigue. La propiedad es imparable. 

Además, controlando todos los medios de comunicación (que en su mayoría también son empresas, o bien dependen de la financiación por medio de una publicidad que, cómo no, pagan las empresas), la propiedad garantiza su hegemonía ideológica y, hablando en plata, la victoria electoral de candidaturas políticas a su servicio.

He aquí que los propietarios, al practicar una dictadura económica y, en consecuencia, una dictadura ideológica, pueden permitir así cierta democracia política. De todos modos, pocos votarán contra ellos. Aunque, si los mecanismos de manipulación mediática fallan (si los proletarios se dan cuenta de que su situación es la consecuencia directa e inevitable de la riqueza del propietario), siempre pueden recurrir al pinochetazo, al golpe de Estado militar, como demuestra toda la experiencia histórica del siglo XX.
Por eso, el comunismo no dice lo que dice porque quiera “ser más radical”, o por originalidad o pureza ideológicas, sino porque sólo un mundo en el que la banca y los sectores estratégicos de la economía sean públicos (y no privados) será un mundo mínimamente digno, decente o razonable. 

Los comunistas sí tenemos programa mínimo. Protestamos contra la Reforma Laboral, contra Bolonia, contra el Copago, contra los recortes sociales. Es el reformista, el socialdemócrata, el que carece de programa máximo (y el que propone un programa mínimo imposible en una época en la que el capital está globalizado y es, por tanto, capaz de deslocalizarse al menor obstáculo). Es el socialdemócrata el que cree que, más allá de la protesta contra determinadas consecuencias puntuales de la propiedad capitalista (protesta de la que los comunistas, naturalmente, participamos), las causas de dichas consecuencias son algo sagrado, intocable e incuestionable, de lo que ni siquiera debe hablarse. Y es el socialdemócrata el que, al defender la propiedad capitalista, no aplaca sus dos consecuencias más graves y directas: la dictadura económica (que desemboca en una realidad con clases sociales, “Tercer Mundo”, banca, Bolsa) y la hegemonía ideológica del capitalismo (sustentada en el control de los medios de comunicación).

El socialdemócrata, además, acepta la falacia del Estado como árbitro neutral “por encima de las clases” y cultiva, en consecuencia, una ideología que rechaza la violencia “terrorista” del oprimido, a la vez que justifica el monopolio de la violencia por parte del Estado, sus armas y sus fuerzas policiales (aunque, en un alarde de groucho-marxismo, más de un “anti-violento” diga reivindicar la figura Ernesto “Che” Guevara). Porque carece de estrategia de poder: únicamente aspira a gestionar unas instituciones gubernamentales cada vez más alejadas del poder fáctico, desde las escasas cuotas que pueda conseguir en las elecciones. 

El comunista, en cambio, considera que dichas instituciones presuntamente “democráticas” son por completo ilegítimas, pero no por ningún rasgo “formal” que posean, sino por dimanar de una hegemonía sustentada en la propiedad capitalista, cuya aplastante superioridad en cuanto a financiación y medios de comunicación supone, literalmente, una trampa legal que amaña el proceso electoral.

Así, el socialdemócrata está condenado a vivir como una especie de Sísifo electoral. Perderá todas las elecciones y seguirá sin comprender por qué sucede tal cosa, cuando propone las políticas más razonables y beneficiosas para la mayoría. Si alguna vez gana las elecciones, o bien se verá obligado a desmantelar el “Estado del bienestar” que decía defender, o bien –donde se niegue a hacer eso- sufrirá un golpe de Estado (del Estado que quiso gestionar, en lugar de demolerlo para construir otro nuevo). Incluso en los lugares excepcionales donde la socialdemocracia pueda poner en práctica sus propuestas (como Suecia), acabará siendo derrotada por la globalización capitalista, es decir, por la lógica de la competencia capitalista a nivel internacional, que acaba imponiendo ritmos, tiempos de trabajo, productividades y tasas de ganancia incompatibles con el “Estado del bienestar”, obligando o bien a desmantelarlo o bien a romper con el capitalismo. Y sin embargo, el socialdemócrata seguirá empeñado en rechazar esta segunda opción, defendiendo dicho sistema económico y tratando, siempre en vano, de gestionarlo o reformarlo, por puro dogmatismo ideológico.

Justo ahora, cuando la socialdemocracia ha sido derrotada en todo el mundo, quedando patente su incapacidad para domesticar y contener el cáncer capitalista, sorprende más todavía que sus ideas ganen fuerza, incluso entre viejos revolucionarios cubanos o venezolanos, franceses o nepalíes, españoles o vascos. Como también sorprende que, justo ahora, vengan a hablarnos de la economía planificada como de algo “anticuado”, cuando además, evidentemente, el mercado es mucho más antiguo (y anticuado) que la planificación. Y como también sorprende que muchos se hagan “los suecos” (nunca mejor dicho) mientras el triste espectáculo de la restauración capitalista en China nos demuestra a qué conduce ese oxímoron que denominan “socialismo de mercado”.
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